Se vivieron hechos de violencia en el interior de la provincia de Santiago del Estero. Se trata de otro intento de desalojo por la fuerza en perjuicio de una comunidad campesina de la localidad de Bajo Hondo.

campesinos_stgo_02El pasado 2 de julio, cerca del mediodía, una banda armada invadió las tierras de la comunidad de Iacu Chiri y comenzaron a hacer destrozos con armas, y hasta los amenazaron de muerte.

“Han roto las piletas donde beben los animales; creemos que han tirado veneno en el pozo; quemaron los corrales de las cabras y los chanchos; quemaron la casa que estaba levantando un compañero de la comunidad; y se han llevado la bomba de agua también”, enumeró Paulo, vocero del Mocase.

Se sabe que este grupo de criminales son comandados por el dueño de la empresa de gaseosas Manaos. El empresario se llama Orlando Canido y no es la primera vez que es señalado por intentar apropiarse de tierras campesinas por la fuerza.

Ante esta repudiable situación, el Mocase VC (Movimiento Campesino de Santiago del Estero Vía Campesina) publicó un comunicado denunciando estos hechos criminales, y pidiendo la intervención del Estado provincial, para que se falle a favor de las familias campesinas que tienen el derecho de permanecer en sus tierras.

Sin embargo, este jueves se conoció que se dictó la restitución de posesión a la comunidad de Iaku Cachi, pero no se detuvo a los malvivientes, ni tampoco se le secuestraron sus armas.

El pasado miércoles, la policía de Santiago llegó a la comunidad con una notificación que dejó sin efecto la orden de desalojo. Allí se encontraban todavía la banda armada acampando y delante de la policía, incendiaron las casas de las familias.

Paulo manifestó su repudio en nombre del Mocase: “No queremos cargar con más muertos, porque los únicos muertos son siempre de las comunidades”.

El dirigente campesino finalmente planteó que esperan que “de una vez por todas la Justicia empiece a investigar y le ponga freno a Orlando Canido”. El empresario había prometido presentar documentación sobre la propiedad de las tierras que reclama “y nunca lo hizo”. “Es la mafia de la compra de tierras porque la comunidad nunca vendió”, sentenció Paulo.

“Hay que resistir y no renunciar a la lucha por la tierra. Más adelante esperamos que haya políticas que beneficien a las comunidades y haya una Justicia más efectiva. Hoy sabemos que está del otro lado: no para defender los derechos de los más desprotegidos sino de los más poderosos”, concluyó.

INCUPO

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