En el extremo norte de la provincia de Santa Fe, donde sus límites se tocan y mezclan con la provincia del Chaco, en la margen derecha del Río Paraná se extiende el Sitio Ramsar Jaaukanigás, un humedal con reconocimiento internacional desde el año 2001 cuyo nombre remite a una parcialidad de los de los aborígenes Abipones y significa “Gente del Agua”.

El 10 de octubre de 2001, la Comisión Ramsar creo el Sitio Nº 1112, fue el noveno en la Argentina con categoría de importancia internacional y con una superficie de 492.000 hectáreas. El Sitio Ramsar Jaaukanigás (“Gente del agua” en lengua guaycurú) limita al norte con el Paralelo 28°, que divide las provincias de Chaco y Santa Fe, y al oeste con la Ruta Provincial N°1 y la Ruta Nacional N° 11. Al sur con el arroyo Malabrigo y al este con el canal de navegación del río Paraná, límite entre las provincias de Corrientes y Santa Fe.

Los planes de manejo sustentable para el Sitio Ramsar Jaaukanigás son elaborados y debatidos en el Comité Intersectorial de Manejo (CIM) del Sitio en el que participan el Ministerio de Ambiente de Santa Fe, municipios, universidades e INCUPO (Instituto de Cultura Popular).

RÍO

Con el fin de crear conciencia desde la formación, en noviembre de 2016 el Museo de Arqueología y Paleontología de Reconquista capacitó a más de 125 vecinos interesados en convertirse en Guías y Promotores Culturales del Sitio Ramsar Jaaukanigás, “un lugar influenciado, principalmente, por el Río Paraná, que corre desde las zonas tropicales hacia las zonas templadas y trae con el parte de la flora y fauna como una gran vía de colonización hacia el sur”, según explicó el Biólogo Alejandro Giraudo, investigador del CONICET y la Universidad Nacional del Litoral (UNL), que estuvo entre el plantel de profesionales que aportaron conocimientos.

“El Paraná permite que en una región templada tengamos muchas especies tropicales como monos, yacarés, y grandes serpientes como la Curiyú, que viven aquí porque el río hace el clima mucho más atemperado y favorable para estas especies. Todo lo que tiene que ver con Jaaukanigás está estrechamente ligado al Río Paraná, que nace miles de kilómetros al norte y pasa por aquí, para luego desemboca en el Río de la Plata. En su marcha, el Paraná, trae muchas especies de animales, plantas y peces tropicales”, detalló Giraudo.

MONTE

Apenas se atraviesa la Ruta Nacional N°11, límite oeste de Jaaukanigás, y uno se aleja de las orillas del Paraná, el paisaje comienza a hacerse más seco y el verde exuberante de las hojas se transforma en un gris verdoso de los árboles de madera dura. Una característica, que los puso al borde de su extensión. La fertilidad de la tierra, las temperaturas y las precipitaciones también cambian a medida que uno se aleja de Jaaukanigás, sin embargo, estos paisajes y ecosistemas vivieron en estrecha armonía durante siglos hasta que el progreso los convirtió en recursos económicos.

José Pensiero, es Ingeniero Agrónomo e investigador en la UNL y uno de los impulsores de la creación de un “Banco de Germoplasma” de semillas autóctonas o lo que podríamos llamar un arca que preserva las semillas de plantas nativas para el futuro. Pensiero, no solo estudia cómo preservar las semillas de plantas nativas sino que también es un gran defensor y difusor del importante rol que juegan los bosques nativos y lo hace en Santa Fe, una provincia que en los últimos 100 años perdió el 80% de sus montes o bosques.

“Los bosques desaparecen para dar lugar a la agricultura y para convertirse en combustibles”, explicó José Pensiero, que sugirió desconfiar de las cifras oficiales que ofrecen los gobiernos sobre la explotación de los bosques nativos y su utilización como combustible barato de las calderas de fábricas.

“Tomando las cifras oficiales y haciendo un promedio, entre el año 2003 y el 2009, la provincia de Santa Fe hizo una extracción aproximada de 4.642 toneladas por años y para mí esto no está bien, porque las industrias del norte de Santa Fe consumen como combustible 350.000 toneladas de leña por año y si a eso le sumamos las 50.000 toneladas de consumo de leña para carbón, eso nos da que son 400.000 toneladas de leña las que provienen anualmente de la explotación irracional de los bosques nativos”, describió Pensiero.

PERSONAS

En los últimos 100 años la provincia de Santa Fe consumió el 80 % de sus bosques nativos. Ante ese panorama desolador, Jaaukanigás, aparece como un vergel que pone en manos de la comunidad una explosión de vida y la responsabilidad de preservarla. Una tarea para la que será necesario entender que “el Jaaukanigás no es sólo río, sino todo lo que el río implica, que no es otra cosa que la gente con sus incertidumbres, sus convicciones y sus luchas. Todo eso es Jaaukanigás”, asegura el Dir. del Museo de Arqueología y Paleontología “Prof. Dante Ruggeroni”, Carlos Echegoy.

Durante miles de años Jaaukanigás alimentó a las poblaciones que lo habitaron. Los vestigios de artes de pesca y costumbres de las poblaciones aborígenes permanecen vivas en las prácticas de los pescadores artesanales o en la manera de relacionarse con las islas que tienen los puesteros e isleños. Esa manera de vivir y de administrar la riqueza permitió que sus características llegaran hasta nosotros y es deber preservarla lo mejor posible para las generaciones futuras.

Prensa INCUPO