CARACTERÍSTICAS DE LA REGIÓN CHAQUEÑA, DONDE INCUPO DESARROLLA SU LABOR
INCUPO desarrolla su labor en gran parte de la Región Chaqueña. Un territorio de 60 millones de hectáreas (600.000 kilómetros cuadrados), que ocupa el 22 por ciento de la superficie continental del país. Es su región forestal más grande. Abarca doce provincias: la totalidad de Formosa, Chaco y Santiago del Estero, y partes sustanciales del norte de Santa Fe y noroeste de Corrientes.
Más allá del trabajo de INCUPO, la región chaqueña se extiende también a San Luis, este de Salta, Tucumán, Catamarca, La Rioja, San Juan, y norte y oeste de Córdoba.
Sus características ambientales son clave para comprender la dinámica, funcionamiento y, por ende, el manejo y producción a realizar.  Así, el polo de calor de Sudamérica se encuentra en esta región y sus muy altas temperaturas estivales aceleran los procesos biológicos, activados aún más por sus lluvias concentradas en las épocas de verano.
Las lluvias, en general torrenciales, provocan, en determinados momentos y en sitios con nulas o bajas coberturas forestales, pérdidas en la fertilidad y estructura del suelo, dejando como saldo salinización e inundaciones, entre otros estragos. A su vez, las bruscas y grandes variaciones de temperatura ocasionan daños a aquellos cultivos y forrajes desprotegidos de estructuras forestales.
El recurso forestal es vital para mantener la mayoría de los ambientes de esta región en una situación estable y a la vez productiva en el largo plazo. La causa fundamental radica en las características ambientales, las que se asemejan más a las regiones tropicales que a las de zonas templadas.
Amén de su valor económico, los bosques contribuyen a la conservación y estabilización del suelo, a regular el régimen hídrico, a amortiguar las temperaturas extremas, estabilizar el efecto cambiante del clima y a conservar la biodiversidad.
Se tiene poca conciencia sobre los roles ambientales del bosque y el grado de degradación existente, el impacto que realizan los sistemas productivos y su valor económico potencial. Las características ambientales de la región chaqueña, como también las funciones que cumplen los bosques, deben ser conocidas a fin de desarrollar formas de manejo y tecnologías apropiadas para hacer usao del ambiente biológico de forma sustentable y lograr su aprovechamiento a perpetuidad.

Indicadores socioeconómicos

La población total de la Región Chaqueña asciende a 3.600.000 personas (11 por ciento de la población total nacional). Un 33 por ciento del total vive en el ámbito rural. Su densidad poblacional (5.90 habitantes por kilómetro cuadrado) es la mitad que en el resto del país (11,70 habitantes por kilómetro cuadrado). Las Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI) afectan a un 62 por ciento de la población total del Chaco y al 53 por ciento de la población rural.

Los de la zona no se distancian de forma significativa de los promedios nacionales, pero existen grandes diferencias entre varias áreas de la Región Chaqueña. Así, como ejemplo, en educación, la tasa indicadores de salud y educación de analfabetos en mayores de 15 años de toda la zona (6,54 por ciento) es superior a la media nacional (4,0 por ciento).

Sin embargo, las provincias del Chaco (14,3 por ciento), Formosa (9,2 por ciento) y Santiago del Estero (9,5 por ciento) y las subáreas chaqueñas de Salta (7,6 por ciento) tienen valores superiores al promedio regional.  Las cifras trepan a valores mucho más altos aún en numerosos departamentos.

En salud, el indicador tasa de mortalidad infantil corrobora que el valor medio para la Región Chaqueña (25,3 por ciento) es apenas superior al valor nacional (23,8 por ciento). No obstante, varios de los departamentos del área superan el 40 por mil y en algunos casos el 50 por mil.

El Valor Agregado Bruto (VAB) generado por las actividades económicas, relacionadas con la industria y con el sector servicios, representa solo un tres por ciento y un 2,9 por ciento respectivamente del valor agregado bruto nacional en cada uno de los sectores considerados. Los promedios son bajos en relación a la nación, aunque existen áreas internas con valores altos, y otras áreas con un VAB prácticamente nulo.

Las actividades agropecuarias muestran que la superficie agrícola en la Región Chaqueña es el 19,7 por ciento del total nacional. Solo la provincia del Chaco tiene una superficie de cultivos relativamente importante (4,2 por ciento) en el país, debido fundamentalmente al cultivo del algodón.

Faltan, además, canales efectivos para desarrollar alternativas productivas, desde las necesarias etapas de investigación-experimentación hasta las de industrialización-comercialización. La infraestructura existente es muy deficitaria y se destacan, por su precariedad, las vías de comunicación de todo tipo y el desarrollo de obras hídricas locales.

La estructura de la tierra del Chaco presenta datos semejantes a los promedios nacionales. Un 45 por ciento de las explotaciones de menos de 50 hectáreas ocupan solo una superficie del dos por ciento de la Región Chaqueña.  En cuanto a las explotaciones de más de 1.000 hectáreas, en el Chaco un 5,25 por ciento de las explotaciones ocupan un 63 por ciento de la superficie.

La región presenta serios problemas de tenencia de tierras. Por un lado, minifundios, campesinos y aborígenes sin tierra, poca tierra, o tierras de baja calidad; por el otro, grandes superficies muchas veces improductivas con fines especulativos en manos de pocos particulares o empresas.

Una importante limitación para el desarrollo es la seguridad en la tenencia de la tierra, que afecta a muchas poblaciones aborígenes y a pequeños productores.  Es poco probable que la comunidad coopere en un manejo sostenible de los recursos, si no se les asegura la tierra y sus recursos para sus integrantes y sus descendientes.

La migración hacia centros urbanos es alta, con el correspondiente costo social, económico y pérdida de valores culturales. Se hace necesario desarrollar opciones y alternativas para arraigar al poblador rural, mediante sistemas productivos sustentables, con creación de valor agregado de sus productos, generadores de fuente de trabajo local.

El estado de los recursos naturales proyecta tendencias preocupantes en las áreas boscosas nativas, de continuar las actuales políticas económicas, sociales y ambientales. La mayoría de las causas de fondo está relacionada con la especulación inmobiliaria, el relativo valor económico y ambiental actual de los bosques, frente a las actividades agrícolas y ganaderas tradicionales, los subsidios muchas veces encubiertos y el afán de lucro a corto plazo, que desprecia las consecuencias sociales y ambientales sobre los pobladores locales. Se suma a esto, la falta de alternativas tecnológicas de desarrollo sustentable y de planificación integral regional.

Hacia una nueva cultura forestal

Las experiencias prometedoras, aunque todavía escasas y dispersas, cubren una amplia gama en tecnologías apropiadas, sistemas de producción alternativos, etcétera, en mayor grado fruto del trabajo de organizaciones campesinas y aborígenes, organizaciones no gubernamentales, agencias de cooperación, universidades, iglesias, organismos técnicos y gubernamentales. Existen algunas experiencias productivas sustentables a nivel de empresas grandes y medianas.

Debemos partir de estas prácticas y conocimientos, difundirlas y validarlas a través de la complementación y coordinación de las distintas organizaciones e instituciones que trabajan en la región.  Este acervo de experiencias no solo posee un gran contenido esperanzador, sino que puede marcar un rumbo cierto y concreto para perfilar un proyecto de desarrollo para la región.

Estas estrategias productivas se alcanzan con mayor facilidad si son encaradas por los propios productores organizados.  Tal organización permite mancomunar esfuerzos y recursos para alcanzar los fines deseados.

También es importante lograr el rescate de los conocimientos existentes y generar otros nuevos en relación al funcionamiento y uso de los recursos naturales, en especial, en el bosque.  Apuntar a “crear” una verdadera cultura forestal es uno de los mayores objetivos, que se nutre fundamentalmente de las expectativas de aquellos habitantes que viven en estrecho contacto con el medio natural.

Fuente: Red Agroforestal Chaco-Argentina (REDAF).

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