En el marco del Día mundial de la Salud, celebrado el 7 de abril, la Red de Salud Popular “Dr. Ramón Carrillo” promocionó la toma de conciencia sobre los graves problemas ambientales provocados por el uso de agrotóxicos en la producción agropecuaria.

El miércoles 05 de abril en la Casa de las Culturas, se realizó la presentación de la muestra fotográfica de Pablo Piovano, periodista de Página 12, “El costo humano de los agrotóxicos”, que se extenderá hasta el 21 de abril.

Luego, un panel integrado por mujeres de pueblos fumigados compartieron sus testimonios sobre las graves consecuencias de salud sufridas en carne propia y en su familia por el abuso de agrotóxicos en sus zonas.

Por la tarde, la periodista Fernanda Sández presentó su libro “La Argentina fumigada”, una investigación que recoge testimonios de familias afectadas en toda la región, acompañada de entrevistas a científicos de nivel nacional e internacional que fundamentan las dramáticas exposiciones.

Para el viernes 7 de abril, está prevista la presentación de científicos del CONICET, principal centro nacional de investigaciones científicas del país, relacionada a detección de residuos de agrotóxicos en los ríos Paraná, Paraguay, Bermejo y en pozos de agua de Pampa del Indio. Dicha presentación tendrá lugar en la Cámara de Diputados a partir de las nueve de la mañana.

EL PANEL

La mesa expositora contó con la presencia de integrantes de la Red de Salud, entre ellas: la Dra Analía Otaño y la Ing. María Angélica Kess. Además, compartieron su valiente testimonio Catalina Sendra de Napenay, Lelia López de Pampa del Indio y Laura Mazzitelli de La leonesa.

En su exposición, María Angélica Kess denunció el modelo productivo actual basado en el uso intensivo de agrotóxicos, “un modelo por demás cruel, que privatiza las ganancias y socializa las consecuencias sociales, económicas, culturales y ambientales”. “Quién dijo que no se puede producir sin agroquímicos? Lo demuestran las miles de hectáreas que se producen en forma orgánica, y también las diferentes experiencias de producción agroecológica de familias campesinas que alimentan a los pueblos en forma saludable, sin venenos”, finalizó.

A su turno, Laura Mazzitelli comentó “Yo empecé mi lucha en el 2002, cuando a mi hijo le diagnosticaron leucemia. Tuve que llevarlo al Hospital Garragham de Buenos aires. Allí me preguntaron si en mi zona había fumigaciones, porque estaban llegando muchos chicos con las mismas afecciones. Yo no sabía nada de agroquímicos. Descubrí que detrás de mi casa había una arrocera que producía en forma transgénica y que fumigaba con avión. Yo salía al patio y le mostraba a mi hijo el avioncito… sin saber el daño que le estaba haciendo. Desde entonces decidimos luchar con mi familia, porque no era justo dejar nuestro lugar por culpa de productores perversos que violaron todas las leyes, que no avisaban cuando iban a fumigar y lo hacían a pocos metros de mi patio”.

Mediante una medida cautelar y un recurso de amparo presentado ante la justicia chaqueña, Laura, junto a vecinos y a la Red de Salud lograron en 2010 restringir las fumigaciones y ampliar las distancias hasta 1000 metros del barrio en fumigaciones terrestres y 2000 metros en forma aérea.

Al momento de señalar responsabilidades los testimonios de las mujeres no dudaron en apuntar a “la complicidad que existe entre los gobiernos y la justicia, que inclinan siempre la balanza para el lado de los empresarios, de los más poderosos”.

Luego de la exposición, fueron varias las personas que aportaron reflexiones acerca de la forma de enfrentar esta problemática que afecta al país y al continente.
Mariano Moro, integrante el Colegio de abogados del Chaco explicó que están impulsando el Instituto de Derecho Ambiental en la provincia. “Vemos como grave la falta de protección a la salud por parte del estado. Sus organismos son los encargados de hacer cumplir las leyes, pero resulta que si los vecinos no se movilizan la ley queda en letra muerta”.

UN COSTO DEMASIADO ALTO

Enfermedades respiratorias, infertilidad, nacimientos de niños con malformaciones, aumento de casos de cánceres, son algunas de las graves enfermedades denunciadas por familias de zonas afectadas por fumigaciones. Esta relación directa entre enfermedades y agrotóxicos está siendo demostrada por diferentes estudios científicos a nivel nacional y mundial.

En el Día mundial de la Salud, bien vale reflexionar acerca de cambiar los modelos de producción que afectan la salud de las personas, de la naturaleza, del ambiente.
Decisión compleja, porque, como dice el antiguo dicho: “Sólo hasta que se haya talado el último árbol, contaminado el último río y muerto el último pez, el hombre entenderá que no se puede comer el dinero”.

PRENSA INCUPO