Desde INCUPO (Instituto de Cultura Popular), advierten que el agravamiento de las inundaciones no sólo es provocado por la falta de obras y las intensas lluvias, sino también por un modelo de producción agroindustrial que destruye la naturaleza y contamina el ambiente, generando profundos cambios climáticos que ponen en riesgo la vida en el planeta. La Agroecología, emerge como una posible solución.

“Se perdió toda la cosecha de mandioca, batata y de horticultura. Con los campos inundados también la ganadería se está quedando sin pasturas” – explica Fredy Fleitas, productor agroecológico de la zona de Bella Vista y técnico de INCUPO, – “Venimos soportando lluvias desde fines del año pasado, las lagunas y las napas de agua se fueron saturando. Pero todo se complejizó en las últimas semanas con la crecida del río Paraná y con 350 milímetros que cayeron en pocos días. Estas pérdidas no se recuperan rápidamente ya que tenemos que esperar hasta después de la primavera para volver a sembrar y recién el próximo año estaremos cosechando.”

La Naturaleza pasa factura La situación de Fredy Fleitas se repite en miles de familias campesinas y de las zonas ribereñas de nuestro litoral que tuvieron que ser evacuadas por la pérdida de sus viviendas. Si bien en muchas zonas se reclaman obras de desagüe y falta de prevención por parte del Estado, Fleitas apunta también a las causas profundas de estas emergencias: “Lo que sufrimos ahora son los efectos de un fenómeno natural que se agrava cada vez más por el llamado “cambio climático”. Y esto, es provocado en gran parte por modelos agroindustriales, basados en la utilización intensiva de combustibles derivados del petróleo y en la deforestación para la implantación de monocultivos. Modelos de producción que contaminan el ambiente generando los llamados “gases de efecto invernadero”, responsables del calentamiento global. Esto hace que los fenómenos naturales como “El Niño” provoquen lluvias cada vez más intensas y con mayor frecuencia.”

Cambio de rumbo A la hora de trazar posibles soluciones Fredy Fleitas plantea que los cambios comienzan en una toma de conciencia, individual y colectiva acerca de cómo frenamos los daños que hacemos a la naturaleza: “En cuanto a modelos de producción, en nuestra zona y otros lugares del país y Latinoamérica apostamos a una agricultura que no usa agroquímicos, que integra el bosque al sistema productivo y protege el suelo en forma natural. Claro, para que estas experiencias se multipliquen y ayuden a frenar el cambio climático, el Estado debería apoyar estos modelos agroecológicos, impulsando cambios en la educación, haciendo cumplir las leyes sobre ordenamiento territorial de bosques, apoyando la agricultura familiar, entre otras cuestiones.”

Redes para la Vida

Además de ser impulsada por grupos campesinos e instituciones, la Agroecología, viene despertando cada vez más interés y adhesión en diferentes ámbitos de nuestra sociedad. Por citar un ejemplo, estudiantes de agronomía de la UNNE, organizaron recientemente un curso de Agroecología y Soberanía Alimentaria, y en el primer encuentro la asistencia superó las 200 personas. Un interés similar está demostrado día a día por cientos de consumidores que deciden adquirir sus alimentos en las ferias francas, por considerarlos más saludables. Asimismo en nuestra provincia, las EFA (Escuelas de la Familia Agrícola) impulsan la Agroecología como modelo productivo y junto a instituciones como INCUPO, INTA, INTI, Instituto Fuentes Godo de la UNNE y organizaciones campesinas conforman una Red Provincial para multiplicar sus experiencias en toda la región.