El Instituto de Cultura Popular (INCUPO) acompaña a pequeños productores del norte de Santa Fe en el diseño e implementación de Planes de Manejo y Conservación de Bosques Nativos.

Santa Fe es una provincia Argentina que en 100 años consumió más del 80% de sus bosques nativos. Entre 1994 y 2006 la provincia de Santa Fe perdió 93.323 hectáreas de bosques nativos. La mayoría de esa superficie pertenece al norte provincial, que aún hoy alimenta las calderas de sus industrias con 400.000 toneladas anuales de este combustible, según estimaron desde la Universidad Nacional del Litoral.

“Las industrias locales del norte de la provincia de Santa Fe consumen 350.000 toneladas de leña por año como combustible. Si a eso le sumamos unas 50.000 toneladas de consumo de leña como carbón, nos da que 400.000 toneladas de leña provienen de la explotación irracional de los bosques nativos”, detalló el Ingeniero Agrónomo en investigador de UNL-CONICET, José Pensiero.

La realidad descrita por los investigadores es conocida por el Ministro de Medio Ambiente de Santa Fe, Ing. Jacinto Speranza, quien sostuvo que “cuando hablamos del monte, de hacheros, de carboneros, estamos hablando de un área determinada pero la producción que allí se realiza nos afecta por igual a los pequeños pueblos y a las grandes ciudades porque toda la industria del norte de Santa Fe se mueve en base a leña”.

MANEJO SUSTENTABLE

Ante este escenario, desde 2014 INCUPO acompaña a pequeños productores que decidieron elaborar proyectos de manejo y conservación para los últimos bosques nativos de la provincia de Santa Fe que se encuentran en sus campos. “Son productores que a través de la Ley Nacional de Bosques Nativos Nº 26.331 que reglamenta la protección ambiental y la Ley Provincial N°13.372 obtienen recursos para sus campos donde practican ganadería” explicó el Ingeniero, Oscar Cena.

La leyes buscan proteger a bosques nativos de “origen primario” donde no intervino el hombre, como aquellos de “origen secundario” formados luego de un desmonte, así como también aquellos resultantes de una recomposición o restauración voluntarias.

“En el norte de Santa Fe son ‘bosques remanente’, que quedaron de una transformación que se hizo para la agricultura y que dividimos en tres grupos según sus características: bosques cerrados donde pastorean las vacas y han venido los arbustales; montes abiertos de Ñadubay y Algarrobo y bosque dispersos que son áreas de pastoreos. Como INCUPO acompañamos en la elaboración de proyectos para el manejo y la conservación de esos bosques” concluyó Oscar Cena.