NUESTRA HISTORIA

Los inicios de INCUPO se remontan a finales de la década del 60 y primeros años de los 70, tiempo de transformación política, social, cultural y económica a nivel mundial, y más precisamente en América Latina. Problemáticas como la pobreza, las injusticias sociales, el no reconocimiento de derechos a sectores campesinos y pueblos originarios convocaron y movilizaron a personas e instituciones, entre ellas la Iglesia Católica, para cambiar esa realidad.

En ese contexto, los obispos del Noreste Argentino realizaron una investigación que arrojó datos claros sobre las problemáticas mencionadas. La falta de viviendas, precario acceso a la salud, analfabetismo en adultos, deserción escolar, ausencia de organizaciones que representen a los sectores populares, aparecían como signos claros de una situación de pobreza.

En 1970, INCUPO nace con una misión inicial volcada a la alfabetización de adultos, de acuerdo al pensamiento del pedagogo Paulo Freire. Un 21 de septiembre de 1970, se trasmite por primera vez su programa radial “Juntos Podemos”. Este programa diario estaba dirigido especialmente a los Centros Radiofónicos de Alfabetización, donde un grupo de personas seguía la trasmisión, en una casa, en el patio, en un salón vecinal o parroquial, con ayuda de cartillas pedagógicas, y orientados por un monitor que guiaba la tarea alfabetizadora, todo en función de un proceso de aprendizaje que apuntaba a un desarrollo humano integral.

Y esa impronta educativa y comunicacional con que nació INCUPO se mantiene hasta nuestros días, con otros ejes temáticos, objetivos y estrategias, pero con la misma voluntad de cambio y de trabajo con los sectores más desprotegidos.

DESPUÉS DEL GOLPE, AIRES RENOVADORES

Un proceso así nacido en las comunidades pobres y en la búsqueda de su desarrollo, sería mirado como “revolucionario”  por la dictadura militar que en 1976, golpea una vez más en la ciudadanía argentina, con seguimientos y persecuciones, solicitud ante la policía de permisos para reunirse y otros hechos que se hicieron costumbre en esa época. Sin embargo, a pesar de restricciones y controles, INCUPO sigue aportando herramientas para la formación personal y comunitaria, mediante la alfabetización, el reconocimiento de los derechos,  la reflexión sobre la dignidad de las personas, con propuestas y reclamos de las comunidades más pobres del norte argentino.

En los finales de los años 70, las ventanas de INCUPO dejaron entrar aires renovadores. Después dela etapa alfabetizadora habían prendido fuerte las estrategias de comunicación, de capacitación y de acompañar procesos en la organización de sectores campesinos y aborígenes. De ahí en adelante, este proceso continuó con nuevas fuerzas.

La década de los 80 significó la llegada de la democracia, y la aparición de instituciones y organizaciones con su sello distintivo de participación, y de búsqueda de nuevos rumbos en una Argentina que quería renacer de sus cenizas. Fuertes procesos organizativos en el mundo campesino e indígena hicieron que INCUPO los apoyara desde la comunicación y educación, con aportes estratégicos, económicos, temáticos.

JUNTO A LAS ORGANIZACIONES CAMPESINAS

Con la apertura democrática, desde la institución se intensificó el acompañamiento a las organizaciones campesinas, y a otras urbanas, como los sindicatos de empleadas domésticas o de trabajadores rurales. INCUPO también impulsó la formación de comunicadores populares, para que sean las propias organizaciones quienes hagan escuchar sus reclamos y propuestas. De esa manera, en los programas radiales de INCUPO aparecían continuamente las voces y testimonios de campesinos, de aborígenes, de empleadas domésticas, de comunidades barriales.

Entre otras organizaciones que empezaban a hacer su camino, aparece el trabajo realizado con la Unión de Pequeños Productores Chaqueños, UNPEPROCH, la Comisión departamental de Pequeños Productores de Saladas, el  Movimiento Campesino de Santiago del Estero – MOCASE-, el Movimiento Campesino Formoseño –MOCAFOR-, la Asociación para la Promoción de la Cultura y el Desarrollo, APCD,. De esa manera, INCUPO fortalecía el protagonismo de las organizaciones populares. A su vez, la institución hizo del trabajo y el relacionamiento con otras instituciones un emblema de cada día. Podemos mencionar algunas de ellas: Bienaventurados los Pobres –BePe-, en Catamarca, Cáritas nacional, diocesanas y parroquiales, la Asociación Correntina de Desarrollo Comunitario, -ACODECO-, el Instituto de Promoción Chaqueño, – INPROCH-, la Red Agroforestal Chaco, -REDAF-, el Foro Argentino de Radios Comunitarias – FARCO-, la Fundación Nuevos Surcos, la Asociación Amigos del Aborigen y tantas otras. A nivel de América, la búsqueda de objetivos similares nos ponía en contacto continuo con la Asociación Latinoamericana de Educación Radiofónica, -ALER-,  institución en la que, en 1972, junto a otras organizaciones sociales, INCUPO había participado en su creación.

ETAPA DE CAMBIOS Y DESAFÍOS

Desde el 2010, INCUPO fue realizando una profunda revisión y cambios en definiciones, estrategias, ejes temáticos, y en su funcionamiento general.

En el aporte educativo y comunicacional, Soberanía Alimentaria, Ambiente Saludable y Justicia Climática, Interculturalidad,  son líneas temáticas que requirieron lecturas, discusiones y acuerdos, para poder luego multiplicar los contenidos en medios de comunicación así como en otros ámbitos.

En resumen, en cada una de sus etapas históricas, INCUPO se planteó  aportar educativamente y desde la comunicación, y en el plano organizativo, para fortalecer el protagonismo de los grupos y organizaciones campesinas e indígenas.

Desde los centros radiofónicos de alfabetización hasta la construcción de políticas públicas junto con organizaciones rurales y de la sociedad en general, han pasado cerca de 50 años. Estar junto a otros nos enseñó que, para avanzar, es necesario ir adecuando enfoques, formas de planificar y organizar el trabajo.

Nuestra historia institucional muestra que INCUPO ha apostado por el crecimiento de las personas y de las comunidades, por la defensa de los derechos y de la naturaleza, por un desarrollo sustentable, en la construcción de una vida digna para toda la sociedad.