Integrantes de organizaciones campesinas de Corrientes, Formosa, Chaco, Santiago del Estero y Catamarca, junto a técnicos y representantes de organizaciones sociales participaron el pasado jueves 15 de junio de un encuentro donde analizaron posibles articulaciones entre organizaciones rurales y urbanas para mejorar la producción y comercialización de alimentos.

Enrique Martínez junto a Luis Nocenti (INCUPO)

El encuentro, tuvo lugar en la ciudad de Resistencia y contó con el aporte del ingeniero Enrique Martínez, ex titular del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI).
La organización estuvo a cargo de INCUPO, junto a la Secretaria de Derechos Humanos del Chaco y la Asamblea Campesina Indígena del Norte Argentino (ACINA).

En el comienzo de la jornada María Mercedes Pereda, técnica de INCUPO, reseñó el desarrollo histórico de la Agricultura Familiar Campesina en los últimos 50 años en nuestra región: “Se produjo un cambio en el rol de los campesinos. De “proveedores de insumos a las agroindutrias pasaron a ser abastecedores de alimentos a las ciudades”, explicó Pereda.

Entre los avances y desafíos logrados comentó el trabajo de la “Mesa Regional de Alimentos”, integrada por organizaciones de feriantes, de la sociedad civil y del estado de Corrientes y Chaco, en la adecuación de normativas sanitarias a la realidad de los agricultores familiares.

A nivel nacional, se mencionó la creación del Monotributo Social Agropecuario y la formación de la Comisión de sanidad para la Agricultura Familiar SENAF. Quedando como materia pendiente la inclusión de los alimentos campesinos en el Código Alimentario Nacional y la implementación de la Ley de Agricultura Familiar.

Por su parte, el ingeniero Enrique Martínez contó el trabajo realizado por el Instituto de Producción Popular, integrado por técnicos, organizaciones de productores, de vecinos y agrupaciones políticas: “No somos intermediarios, lo que hacemos es facilitar que los alimentos lleguen a los vecinos a un precio justo, y a su vez, los productores triplican sus ingresos”.

Explicó que trabajan con unos 20 productores que abastecen a 80 puntos de venta en el conurbano de Buenos Aires. “El trabajo de flete y armado de bolsones de alimentos lo realizan unas 150 personas. Llegamos semanalmente a unas dos mil quinientas familias, comercializando por un monto superior al millón y medio de pesos mensuales”, explicó Martínez.

La iniciativa, impulsada desde hace dos años, tiende a expandirse con la incorporación de Cooperativas de alimentos de Mendoza y con un frigorífico recuperado que ofrece carne vacuna envasada al vacío.

EL ROL DEL ESTADO

“Nuestra experiencia es pequeña, pero tiene el objetivo de demostrar que es posible una nueva forma de entender la economía”, aclaró Martínez. Destacó que “el estado debe apoyar al productor no solo a través de una feria, sino también al momento de vender su producción. Aquí es donde se necesita intervenir para que la intermediación no se quede con la mayor ganancia”. A su vez, Martínez resaltó que el apoyo debe ser integral “Desde el flete y una legislación adecuada hasta la promoción de energías alternativas.”

DESAFÍOS

Finalmente, desde su experiencia de trabajo en el Estado, Enrique Martínez reconoció que “para impulsar una economía solidaria hace falta un cambio cultural importante, sobre todo desde las autoridades”.

“Es necesario superar la visión paternalista del estado que proponía ‘Síganme, que yo les soluciono los problemas’, o la actual donde el gobierno se desentiende de los problemas. Debemos pasar a la construcción de formas de cooperación conjunta entre el Estado y las organizaciones campesinas, junto a instituciones de la sociedad civil y a los consumidores”.

Las organizaciones rurales y urbanas enfrentan el complejo desafío de construir nuevas alianzas. Está en juego la sobrevivencia de las familias en el campo y la posibilidad de la sociedad de acceder a una alimentación sana y a un precio justo.

PRENSA INCUPO