Encuentro de intercambio en la EFA (Escuela de la Familia Agrícola) de Santa Ana, Corrientes

Participaron autoridades provinciales, docentes, padres y representantes de instituciones sociales. Una delegación del Comité Católico francés aportó la experiencia de las EFAs en ese país.

El encuentro, realizado ayer lunes 11 de abril, fue organizado por la EFA Tupá Rembiapó (Por obra de Dios) y el Instituto de Cultura Popular (INCUPO).

En el comienzo de la jornada Silvina Sass Monsted, Directora de Educación Rural de la provincia, detalló que “en la provincia funcionan 11 escuelas agrotécnicas, 18 EFAs y unas 46 extenciones áulicas rurales, es decir cursos secundarios que se desarrollan en escuelas primarias. En muchas de ellas trabajamos con proyectos productivos locales, tratando de que los contenidos aporten al desarrollo de la comunidad rural”.

María Elisa Mariño, Directora de Enseñanza Privada, resaltó el trabajo de las EFAs “en el rescate de los valores de los jóvenes rurales”, destacando el trabajo práctico que realizan con las familias campesinas. También participó de la jornada Diego Valsangiácomo, del área educación rural.

Las EFAs en el país y en Corrientes

Por su parte, Inés González, Directora de la EFA de Santa Lucía, hizo una breve reseña histórica explicando que “las EFAs nacieron en la Argentina en la década del 60, inspiradas en las escuelas rurales francesas. Se trabaja con la modalidad de alternancia: 15 días en la escuela y 15 días en las chacras de sus familias. La participación de la familia en la definición de los contenidos y en la marcha de la escuela es lo primordial. Hoy son más de 120 escuelas que trabajan sobre todo, en el norte del país”. “El comienzo no fue fácil”– explicó González –“Tuvimos que levantar las escuelas a puro pulmón, con el aporte de las familias campesinas y los alumnos. Si bien recibimos subsidios del gobierno para sueldos y alimentos, nunca son suficientes. Se cobra una cuota mínima que los padres pueden aportar con productos de la chacra o trabajos de mano de obra”. En cuanto a la definición de los contenidos Inés González explicó que “Elaboramos nuestro propio plan de trabajo, con un enfoque agroecológico, cuidando el ambiente y formando a los jóvenes para que puedan desarrollarse a través de emprendimientos rurales. Luego de una larga lucha, que ya lleva 30 años en nuestra provincia, estos planes fueron aprobados a nivel provincial como “Tecnicatura Nivel Secundario Especialidad Producción Agropecuaria” y a nivel nacional, la modalidad de alternancia fue reconocida por el Consejo Federal de Educación”.

La visión de las organizaciones campesinas

Gustavo Herrera, integrante de la Comisión de Pequeños Productores de Saladas rescató las experiencias educativas “que parten de valorar la identidad campesina, con su propia cultura y sus capacidades, no solo como productor de alimentos”. Asimismo advirtió que “hacen falta políticas públicas para el sector campesino, porque de nada sirve que los jóvenes terminen la secundaria si luego no pueden desarrollarse por falta de tierras, porque no hay electrificación rural o falta la atención de la salud”.

La educación rural en Francia

ccfd_03A su turno, integrantes de la delegación del Comité Católico francés (CCFD), expusieron sobre el desarrollo de las “Maisons Familiales Rurales” (Casas familiares rurales), pioneras en la educación integral para jóvenes rurales con la modalidad de alternancia. Funcionan hoy en ese país cerca de 500 escuelas de ese tipo, llegando a más de 70.000 jóvenes, con una formación con enfoque agroecológico.

El CCFD es una asociación de la Iglesia Católica francesa que tiene como misión movilizar la solidaridad de los cristianos para apuntalar iniciativas de desarrollo a nivel internacional. En nuestro país, desde hace una década, apoya el trabajo de organizaciones campesinas junto al Instituto de Cultura Popular.

Finalmente, Silvia Braidot, del Consejo Directivo de INCUPO explicó las gestiones que realiza esta institución junto a la ACINA (Asamblea Campesina Indígena del Norte Argentino) en la provincia de Santa Fe, para la puesta en marcha de una Diplomatura Universitaria de Producción y Gestión de la Agricultura Familiar, como complemento al trabajo de las escuelas secundarias rurales. Como evaluación Braidot resaltó la importancia del encuentro “porque hubo diferentes miradas, incluso de otro país, pero todas coincidieron en la oportunidad de seguir construyendo junto al estado y las organizaciones, propuestas educativas que partan de las necesidades de las familias campesinas. Pero también existe la necesidad de políticas públicas para la agricultura familiar, que permitan a los jóvenes, luego de su estudio, poder desarrollarse en el medio rural.”

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