QUIÉNES SOMOS

El Instituto de Cultura Popular (INCUPO) es una organización de la sociedad civil, con presencia en la Región Chaqueña desde fines de la década del 60. A través de la educación y la comunicación, impulsa propuestas con los sectores de la agricultura familiar y los pueblos indígenas, para el ejercicio pleno de los derechos de estos grupos. A los fines de aportar a las políticas públicas, se articula con otros actores y con el Estado. 

NUESTRA HISTORIA

El instituto nace en 1968 y el 21 de septiembre de 1970 sale al aire el primer programa radial de alfabetización. Fue por iniciativa era de un grupo de obispos del nordeste argentino, con gran participación de los cristianos comprometidos. Surge después de un estudio sobre las causas del subdesarrollo, cuando aconsejan crear varias instituciones, entre ellas INCUPO, con la finalidad de enseñar a leer y escribir.

El trabajo de INCUPO estaba orientado a personas de las zonas rurales marginales, como los hacheros, peones rurales y campesinos, criollos e indígenas. La tarea tenía como finalidad combatir las causas del subdesarrollo.

Con el correr de los años, además de la lecto-escritura, se sumaron otros temas a la tarea educativa, tales como lo agropecuario, la salud, la familia, la fe, etcétera. En todos los casos, se utilizaba una estrategia de medios combinada, como la radio, recursos impresos en papel y audiovisuales, entre otros.

En la década de los 80, con la apertura democrática, los sectores campesinos e indígenas recuperaron sus organizaciones, las cuales se habían perdido (habían sido muy golpeadas) durante la dictadura militar. INCUPO acompañó todo ese proceso de reconstrucción, desde el aporte educativo y el apoyo comunicacional.

Durante los años 90, se sumaron a todo este trabajo muchas radios de FM (frecuencia modulada) de los pueblos del interior regional. Esas emisoras florecieron a fines de los 80 y se multiplicaron por cientos durante la década siguiente. INCUPO invirtió mucho esfuerzo y recursos en fortalecer estos medios de comunicación, por entender que aportaban, y mucho, a la vida de los pueblos y su vinculación con las zonas rurales.

Hacia un nuevo siglo

De 2000 en adelante, las organizaciones campesinas e indígenas avanzaron en la reconstrucción de sus vínculos en el plano regional y nacional, y en la visualización y diseño de sus estrategias de incidencia política.

De aquel mes de septiembre de 1970 ya pasaron varias décadas, y además, hace tiempo que vivimos en democracia. Hoy hay mayores oportunidades de expresarse públicamente y de reclamar que se hagan efectivos de las personas los derechos por parte del Estado.

Las organizaciones campesinas e indígenas han crecido muchísimo. Se fortalecieron en el marco democrático, mediante el accionar político en reclamo de sus derechos. Tienen propuestas propias y participan de espacios de construcción política junto al Estado y a otros actores similares.

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