6.º Encuentro Regional de Jóvenes Rurales en Añatuya: “Sentir el territorio”

6.º Encuentro Regional de Jóvenes Rurales en Añatuya: “Sentir el territorio”

Sep 7, 2026 | ACTORAZGO POLÍTICO DE LAS ORGANIZACIONES

Más de 60 jóvenes de Chaco, Formosa, Corrientes, Santiago del Estero y Santa Fe se encontraron en Añatuya, Sgo del Estero, para compartir experiencias, conocer otras realidades y poner en común los desafíos de sus proyectos comunitarios.

Durante dos jornadas, el 3 y 4 de septiembre, la Casa de Oración de Añatuya fue escenario de un encuentro que tuvo como protagonista a la juventud rural y a todo lo que está haciendo para seguir creciendo y construyendo oportunidades en sus propios territorios.

La actividad fue organizada por Jóvenes ATR (Asociativismo, Trabajo y Ruralidad), con el acompañamiento del Instituto de Cultura Popular (INCUPO).

Muchas historias. Un mismo sueño: vivir y crecer en el territorio

El encuentro comenzó mucho antes de llegar a Añatuya. A través de un grupo de WhatsApp, los participantes fueron presentándose y compartiendo videos y fotografías de aquello que están construyendo en sus comunidades.

Así, cuando llegó el momento de encontrarse cara a cara, ya había un puente tendido entre ellos.

La primera jornada comenzó con una Feria de Experiencias, donde cada joven pudo contar en primera persona qué hace, qué produce y qué significa para su vida apostar a un emprendimiento en su comunidad.

Iván, de Colonia La Floresta, Formosa, presentó su emprendimiento de producción de aves para carne y huevos, que luego comercializa junto con otros productos de la chacra en Villa 213, el pueblo más cercano. También David, Sebastián y Nicolás, jóvenes del sur formoseño, compartieron su experiencia en la producción de ganado bovino para carne y leche.

Desde Santiago del Estero, Naira Corvalán, estudiante de la EFA Avellaneda, contó sobre su emprendimiento de cría de cabras y otros animales menores. Junto a otros estudiantes de la escuela, mostró también lo que producen en la institución: escabeche de pollo, mermeladas de frutas, dulce de leche y miel orgánica.

Desde Chaco llegaron las experiencias de grupos de mujeres del pueblo Qom, que compartieron sus trabajos en artesanías de palma, yeso y tejidos, además de los panificados elaborados por grupos de San Martín, General Roca y Lote 60, que comercializan en pueblos cercanos y ferias de la región.

De Corrientes, Lautaro, de Colonia Progreso, Bella Vista, contó su experiencia en la producción de huerta para consumo familiar y en la elaboración de licores y dulces de naranja y limón, que luego lleva a la feria de la ciudad.

También estuvieron presentes otros emprendimientos vinculados a viveros de plantas ornamentales y medicinales, costura y distintas formas de producción y agregado de valor.

Una feria para mostrar, pero también para compartir

La recorrida por los distintos stands fue mucho más que una exposición.

Fue una oportunidad para intercambiar productos, hacer trueques, compartir recetas, comprar lo que producen otros compañeros y, sobre todo, conversar.

Porque encontrarse también significa aprender del otro, compartir dificultades, descubrir nuevas ideas y comprobar que los desafíos se hacen más llevaderos cuando se enfrentan colectivamente.

Adicciones y suicidio juvenil: “De esto sí se habla”

Uno de los temas propuestos por el grupo promotor de Jóvenes ATR, integrado por referentes juveniles de las distintas provincias, fue una problemática difícil y urgente: las adicciones y el suicidio juvenil.

El espacio fue coordinado por Luz Roa, socióloga de CONICET-UBA e integrante del equipo de INCUPO que acompaña este proceso.

“La idea del taller fue partir de un diagnóstico comunitario, que nos permita poner sobre la mesa esta problemática difícil. Desgraciadamente surgió que todos tenían algún caso, alguna situación vinculada con el tema.”

A partir del intercambio, los organizadores brindaron información sobre salud mental, adicciones y prevención del suicidio juvenil. Luego, en trabajos grupales, los jóvenes pudieron avanzar en pequeñas propuestas para sus propias comunidades.

El taller incluyó la elaboración de distintas piezas de comunicación, como posters y mensajes, y permitió identificar qué espacios comunitarios ya existen para abordar estas situaciones y cuáles será necesario construir.

Cartas que cruzaron distancias

Jóvenes ATR está conformado por representantes de grupos de 5 provincias. El espacio se formó a fines de 2022 con acompañamiento de INCUPO y, desde entonces, trabaja en la búsqueda de alternativas productivas que permitan a los jóvenes desarrollarse en sus territorios.

Actualmente acompaña a unos 150 jóvenes rurales, que llevan adelante más de 30 emprendimientos en las cinco provincias.

Muchos de quienes participaron en los primeros años del proceso hoy son mayores, viven en otros lugares o emprendieron nuevos caminos. Pero el vínculo permanece.

Eso quedó demostrado en un emotivo momento del encuentro, cuando se compartieron cartas enviadas por antiguos integrantes del espacio.

“Mi nombre es Mariana, soy de Villa Dos Trece, Formosa, actualmente vivo en la provincia Neuquén. Formé parte de Jóvenes ATR activamente durante 3 años. Jóvenes ATR me brindó muchas herramientas para seguir adelante con mi emprendimiento de panificados, incluso con un pequeño proyecto para compra de insumos y herramientas. Es importante encontrarse y conocer como trabajan otros jóvenes y sentir que no estamos solos. Vale la pena organizarse y buscar alternativas. Les mando muchos ánimos de seguir adelante, apostando a lo nuestro y a lo que nos gusta.”

Gabriel Soler también recordó lo que significó para él formar parte del espacio:

“Para mí Jóvenes ATR fue, y sigue siendo, un espacio de encuentro con otros jóvenes que están haciendo lo mismo que uno, buscando, probando, emprendiendo, estudiando, trabajando, armando una familia, pensando qué camino seguir o simplemente tratando de encontrar un lugar donde sentirse bien.”

Y agregó:

“En este tiempo, entendí que hacer esta búsqueda con otros es mucho más fácil. La organización, el grupo, los compañeros… esa idea que parece tan repetida de que la unión hace la fuerza, pero que es profundamente cierta.”

Su mensaje también habló de la renovación y de los nuevos caminos:

“No me alejé porque haya pasado algo malo. Simplemente fui tomando otros caminos. Y creo que también está bueno eso: que los espacios se renueven, que aparezcan nuevas personas, nuevos liderazgos, nuevas ideas y nuevas maneras de hacer.”

Finalmente, expresó un deseo que resume buena parte del espíritu de Jóvenes ATR:

“Ojalá Jóvenes ATR siga creciendo. Y que sigan buscando la manera de quedarse en el lugar que quieren, haciendo lo que les gusta y pudiendo vivir bien de eso. Porque creo que, al final, de eso se trata: de poder vivir mejor”.

También llegó el mensaje de Tomás Ramírez, de Tacuarendí, Santa Fe, para quienes recién comienzan:

“A los chicos que recién comienzan, les diría que nunca piensen que están solos en sus luchas. En Jóvenes ATR van a encontrar un espacio donde puedan ser escuchados, compartir lo que viven, aprender y crecer junto a otros jóvenes. Luchen por sus sueños, crean en ustedes y no tengan miedo de intentarlo. Nada es imposible cuando hay sueños, ganas y personas dispuestas a caminar juntos”.

Visitar y sentir el territorio

La segunda jornada llevó a los participantes fuera del espacio de encuentro y los acercó a experiencias concretas del territorio santiagueño.

A unos 30 kilómetros al sur de Añatuya, llegaron hasta la finca de la familia Villareal.

Allí, Valentino, referente santiagueño de Jóvenes ATR, lleva adelante un emprendimiento de cría de aves y otros animales menores, de manera natural, adaptando la genética de los animales a las condiciones del lugar. Utiliza preparados caseros para alimentación y medicina y comercializa huevos para reproducción y consumo.

“Me alegra y emociona que tantos jóvenes puedan visitarnos y conocer nuestro trabajo. Lo que traté de transmitirles es que si bien somos de provincias diferentes nos une nuestra identidad y nuestra decisión de apostar al esfuerzo en nuestro propio lugar”, expresó Valentino.

La recorrida continuó en la EFA Avellaneda, una Escuela de la Familia Agrícola ubicada a unos 20 kilómetros de Añatuya, donde estudian alrededor de 200 alumnos de la zona.

Allí pudieron conocer distintas actividades productivas, entre ellas la cría de bovinos, porcinos y caprinos, el agregado de valor mediante la elaboración de dulces y mermeladas y la producción apícola.

El territorio, esta vez, no se contó: se caminó, se miró, se preguntó y se sintió.

Volver a casa con nuevas ideas

Al finalizar el encuentro, los participantes compartieron sus evaluaciones a través de distintas producciones audiovisuales.

Para Naira, de Santiago del Estero, la experiencia dejó un compromiso:

“Nos queda el compromiso de llevar a la práctica los conocimientos en nuestras zonas, creando nuevas redes de acción, y la necesidad de seguir formándonos como personas y profesionales”.

Lautaro, de Corrientes, destacó la posibilidad de hacer escuchar la voz de la juventud rural:

“El encuentro me pareció excelente, porque nos dio la oportunidad de expresar nuestra voz y mostrar que los jóvenes rurales tenemos mucho potencial para dar”.

Desde Formosa, David valoró especialmente el intercambio entre territorios:

“Me llevo la riqueza de las prácticas y las culturas de las diferentes provincias y el compromiso de poder aplicarlas en nuestras comunidades”.

Y Malvina Aguirre, de Chaco, se llevó una idea concreta para compartir:

“Nos llevamos mucha y buena información. Me llamó la atención el tema de las razas de las gallinas, cómo las fueron adaptando al lugar, las técnicas y manejo que usan aprovechando los recursos locales. Me gustaría compartirlo en mi comunidad. Si hay que hacer talleres, los vamos a implementar”.

 

Jóvenes que eligen quedarse, crear y transformar

El 6.º Encuentro Regional de Jóvenes Rurales dejó mucho más que fotografías, aprendizajes y nuevas amistades.
“Dejó certezas sobre la importancia de los emprendimientos productivos en la vida de los jóvenes que deciden quedarse en el campo”, expresó Santiago De Gregorio, técnico de INCUPO Santiago del Estero.
“Nuestro desafío como institución es apoyar esas prácticas, con nuevas tecnologías que mejoren la calidad de vida de las familias, trabajando en forma organizada y articulando acciones con instituciones educativas y sociales”.

 

 

SEGUINOS EN REDES

Boletín Electrónico

Apuntate para recibir más noticias como esta

Boletín Electrónico

Apuntate para recibir información de INCUPO.