Agricultores familiares: “La crisis nos obliga a juntarnos”
Agricultores familiares: “La crisis nos obliga a juntarnos”
Frente a los rigores del clima y al retiro de políticas de apoyo por parte del gobierno nacional, agricultores familiares de la región buscan nuevas formas de producción y de organización para enfrentar la crisis y mejorar su vida en los territorios.
La cría de animales menores, la producción de alimentos agroecológicos y el trabajo conjunto con escuelas, instituciones y municipios son algunas propuestas en construcción.
Sector en riesgo
“Hoy la agricultura familiar está devastada”, explica Hugo Escobar, de la Unión de Pequeños Productores Chaqueños (UNPEPROCH), de San Martín, Chaco.
“Han cerrado organismos como el INAFCI, el Prohuerta y el IDRAF a nivel provincial, que brindaban apoyos para la siembra y a infraestructura. Hoy, por la intensa sequía, muchas familias no pueden acceder ni siquiera al agua para consumo humano. Si a esto le sumamos las dificultades para la venta de nuestra producción y el alto costo de la electricidad, hoy, muchas familias sólo subsisten por las ayudas sociales, como la AUH o la tarjeta alimentar”, destaca Escobar.
La situación se repite en toda la región. Estela Ojeda, agricultora familiar de la zona de Goya, Corrientes, expresa que “el gobierno está enfocado en los grandes productores para favorecer el ingreso de dólares, pero se olvida que la agricultura familiar es la única que genera mano de obra rural y abastece de alimentos sanos a los pueblos.
De todas formas, seguimos apostando a la producción agroecológica, con nuestras propias semillas criollas, y a la venta de nuestros productos en las ferias y mercados cercanos”.
Juntarse y arremangarse
Acerca del funcionamiento de las organizaciones campesinas, Hugo Escobar explica que “lamentablemente, muchos gobiernos en lugar de ayudar, provocaron el desmantelamiento de nuestras organizaciones. Y esto provocó el éxodo de las familias. A comienzos de los ’90, nuestra zona contaba con 2500 socios, hoy sólo quedan unas 700 familias”.
“Pero no hay mal que por bien no venga”, destaca Escobar. “Ojalá que esta crisis nos obligue a juntarnos, para buscar nuevas formas de producción y organización que nos ayuden a mejorar la vida en el campo”.
Hacia una cuenca caprina
Como ejemplo concreto, escobar explica que “con el acompañamiento de INCUPO nos estamos juntando con productores y funcionarios de tres municipios de la zona, para la creación de una cuenca caprina, un espacio para favorecer la producción de animales menores para venta de carne, que beneficiaría a unas 200 familias campesinas y las comunidades de la región con alimentos sanos y a precios justos”.
En esta búsqueda de alternativas productivas junto a INCUPO y la UNPEPROCH, se encuentran diferentes instituciones como la Cooperativa de productores de la Agricultura Familiar (COPRAF), Mesa de Técnicos de San Martín, la Escuela de la Familia Agrícola “Fortaleza Campesina”, entre otras.
Juventudes rurales
En la zona de Goya, Estela Ojeda, explica que siguen contando con el acompañamiento voluntario de algunos técnicos del INAFCI y de la ciudad para “seguir produciendo y comercializando alimentos en el Mercado de la agricultura Familiar, que funciona en la ciudad”.
Asimismo, con su organización local y profesores de las Escuelas de la Familia Agrícola de la zona, tratan de promover en los jóvenes rurales el respeto por la naturaleza, la agroecología y el amor por la tierra, a través de jornadas y visitas a las chacras.
“Nunca es tarde cuando la dicha es buena”, expresó Hugo escobar en el final de la nota. Haciendo un llamado a las familias a “retomar el trabajo de las organizaciones, renovando la esperanza y el compromiso para construir una propuesta nueva que mejore la vida de la Agricultura Familiar”.
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