Curso de Agroecología: producir alimentos sanos, agregar valor y fortalecer las economías familiares

Curso de Agroecología: producir alimentos sanos, agregar valor y fortalecer las economías familiares

Ago 29, 2026 | AGROECOLOGÍA

El curso regional “Cosechar con Futuro” reunió a productores, jóvenes, estudiantes y técnicos para aprender haciendo

Con la participación de unas 30 personas de Chaco, Corrientes, Santa Fe, Formosa, Santiago del Estero y Paraguay, se realizó en Puerto Tirol, Chaco, el tercer módulo del Curso de Agroecología “Cosechar con Futuro”, una propuesta de formación impulsada por el Instituto de Cultura Popular (INCUPO).

Durante dos jornadas, productores, estudiantes, jóvenes y técnicos compartieron conocimientos y experiencias en torno a un desafío central: cómo transformar los productos de la chacra en alimentos elaborados, seguros y saludables, generando al mismo tiempo nuevas oportunidades para las familias agricultoras.

Panificados elaborados con harinas de maíz, algarroba y mandioca, dulces de frutas regionales, chacinados y encurtidos de cabra y cerdo fueron algunas de las preparaciones realizadas durante la capacitación.

Alimentar de manera segura también es parte de la agroecología

La capacitación comenzó con contenidos vinculados a la manipulación segura de los alimentos y las medidas necesarias para prevenir enfermedades e intoxicaciones provocadas por alimentos o agua contaminados.

Natalia Livieres y Santiago De Gregorio estuvieron a cargo de esta primera parte, en la que se destacó la importancia de incorporar buenas prácticas durante todo el proceso de elaboración.

Entre las principales recomendaciones se encuentran el lavado frecuente de manos, la limpieza y desinfección de utensilios y superficies, la separación de alimentos crudos y cocidos, la correcta cocción de carnes y otros alimentos, el mantenimiento de temperaturas seguras y el uso de agua potable.

Estas explicaciones se enriquecieron con los aportes de Raúl Cococcioni y Juan Cáceres, productores con amplia experiencia en producción agroecológica e integrantes del equipo docente del curso.

Para Santiago De Gregorio, la producción familiar tiene una ventaja fundamental: el compromiso directo con la calidad de lo que se produce.

“La primera garantía es que es la propia familia la que consume los alimentos que produce. Además de producir respetando el ambiente, de forma natural, sin el uso de agrotóxicos, las familias se capacitan permanentemente para obtener sus carnets de manipulación segura de alimentos, lo que le da al consumidor una garantía aún mayor de que los alimentos son de alta calidad nutritiva y  totalmente inocuos, es decir que no tiene riesgo para la salud”.

El desafío de que las normas también contemplen a la pequeña producción

Uno de los temas que atraviesa a muchas familias agricultoras es la dificultad para cumplir con requisitos bromatológicos pensados, en numerosos casos, para establecimientos de gran escala.

En ese sentido, De Gregorio destacó algunos avances que buscan generar alternativas para la producción familiar:

“Algunas provincias, como Misiones, ya cuenta con una Ley de Faena Artesanal de alimentos y Municipios como el de Añatuya, Santiago del Estero, El Colorado, Formosa o Bella Vista, Corrientes están avanzando en reglamentaciones y acuerdos con productores locales para favorecer la comercialización de alimentos elaborados, garantizando la calidad e inocuidad de los mismos”

La posibilidad de contar con normativas adecuadas a la escala de la agricultura familiar puede abrir nuevas puertas para agregar valor a la producción, mejorar los ingresos y acercar alimentos de calidad a los consumidores. Una oportunidad cierta está brindada por el mismo Código Alimentario Argentino, que contiene un capítulo dedicado a la Agricultura Familiar.

De la chacra a la mesa: manos a la obra

Después de la teoría llegó el momento de poner los conocimientos en práctica.

Los participantes utilizaron una moledora Tekne 400 para obtener harina a partir de maíz, algarroba y mandioca. Con esos productos elaboraron chipacitos de almidón y otras preparaciones.

También hubo tiempo para aprender sobre la transformación de carnes. A partir de carne de cerdo y cabra se prepararon chorizos, salames, escabeches, arrollado y paté, siempre acompañados por los técnicos y docentes.

El trabajo práctico se desarrolló en un clima de intercambio y camaradería, donde los saberes técnicos se encontraron con los conocimientos construidos por las familias productoras a lo largo de los años.

La participación de jóvenes y estudiantes fue especialmente destacada, al igual que el aporte de integrantes del Pueblo Qom del Chaco, quienes compartieron sus propios saberes y experiencias.

Aprender haciendo: cuando la experiencia también es conocimiento

Una de las características más valoradas del curso es su metodología de “aprender haciendo”, que permite que los contenidos puedan ser experimentados y puestos en práctica durante la propia capacitación.

Sebastián Llano, integrante de la Granja educativa “La Pituca”, de la zona rural de Resistencia, Chaco, destacó justamente ese intercambio:

“Esta forma de aprendizaje tiene un valor extra, porque son los mismos productores, a través de sus experiencias, de aciertos y errores probados en sus chacras, los que comparten sus conocimientos”

Desde Paraguay, Miguel Brítez, integrante de la Pastoral Social Campesina de Coronel Oviedo, también puso en valor el intercambio entre comunidades y territorios:

“el intercambio de prácticas culturales nos permite adquirir conocimientos que luego aplicamos en nuestras comunidades. Así lo hicimos con lo aprendido en el primer módulo relacionado con la elaboración de bioinsumos, que fortalecen la producción agroecológica”.

Para José Pérez Deck, estudiante de la EFA Avellaneda de Santiago del Estero e integrante de Jóvenes ATR, la propuesta permite llevar los conocimientos directamente a las familias y los territorios.

El joven, que junto a su familia se dedica a la producción de carne y leche de ovinos y cabras, destacó que el curso es:

“un espacio para afianzar conocimientos, permitiendo aplicar lo aprendido entre módulo y módulo. Dedicado, junto a su familia a la producción de carne y leche de ovinos y cabras resalta que “Esta forma de producir que vamos aprendiendo no solo es más saludable para nosotros y los consumidores, sino que es más eficiente y económica, favoreciendo el arraigo de las familias en sus territorios”.

Una formación que apuesta al futuro de los territorios

En su noveno año de implementación, el Curso de Agroecología “Cosechar con Futuro” se consolida como una propuesta regional que combina formación teórica, práctica y diálogo de saberes.

La iniciativa de INCUPO está organizada en cuatro módulos de dos jornadas cada uno. A lo largo del curso se abordan diferentes aspectos de la producción agroecológica, entre ellos la elaboración de bioinsumos para el cuidado del suelo, los cultivos y los animales; la transformación de productos de la chacra; la comercialización y otros temas vinculados con la producción natural de alimentos.

La propuesta está dirigida a productores interesados en la agroecología, pero también a docentes y estudiantes de carreras terciarias y escuelas secundarias con orientación agropecuaria.

El próximo desafío: llegar a los mercados

El próximo módulo estará dedicado a “Análisis económicos, Comercialización y Mercados” y se realizará los días 29 y 30 de octubre, nuevamente en Puerto Tirol, Chaco.

Porque producir de manera agroecológica no termina en la chacra. También implica aprender a transformar, cuidar la calidad, comercializar y generar condiciones para que las familias puedan vivir y crecer en sus territorios produciendo alimentos sanos para sus comunidades.

 

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