Día de la Conservación del Suelo: cuando producir y cuidar la tierra van de la mano
Día de la Conservación del Suelo: cuando producir y cuidar la tierra van de la mano
El suelo sostiene la producción de alimentos, conserva la biodiversidad y hace posible la vida de millones de familias rurales. Sin embargo, especialistas y organizaciones advierten que el actual modelo agroexportador está consumiendo su fertilidad a un ritmo preocupante.
Con cada cosecha que se exporta salen del país millones de toneladas de nutrientes que, en gran medida, no vuelven a incorporarse al suelo. A esto se suman el avance de la frontera agropecuaria sobre los bosques nativos, los monocultivos y prácticas extractivas que aceleran la erosión y la degradación de las tierras.
Las consecuencias ya se sienten en muchas regiones del país: disminuye la productividad, aumenta la desertificación y cada vez más familias se ven obligadas a abandonar el campo por la pérdida de oportunidades.
Frente a este escenario, organizaciones campesinas e instituciones como INCUPO impulsan desde hace décadas experiencias que demuestran que es posible producir alimentos cuidando la tierra.
«Tratamos de imitar el trabajo de la naturaleza»
En Bella Vista, Corrientes, la Cooperativa Agroecológica Las Tres Colonias produce sin agroquímicos y recupera la fertilidad del suelo mediante procesos naturales.
«Para fertilizar la tierra no usamos productos comprados en agroquímicas. Hacemos compost con materia vegetal, estiércol de vaca y de oveja, humus de lombriz y todo lo que la naturaleza produce. Complementamos la cría de animales con la producción de la chacra, los árboles y las plantas. Así hacemos agroecología», cuenta Abel Ortiz, integrante de la cooperativa.
Para las familias productoras, el suelo no es un recurso que se explota, sino un organismo vivo que debe nutrirse para seguir produciendo alimentos sanos.
Diversidad para recuperar la fertilidad
El técnico de INCUPO Fredy Fleitas explica que una chacra agroecológica funciona de manera muy diferente a un monocultivo.
«Tratamos de seguir el funcionamiento de la naturaleza. Una chacra agroecológica es diversa: combina árboles, animales, pasturas y distintos cultivos. Esa diversidad permite reciclar nutrientes, aprovechar mejor el suelo y que los insectos se regulen naturalmente entre sí.»
Según Fleitas, cuando un establecimiento depende de un solo cultivo, siempre extrae los mismos nutrientes y la fertilidad se agota rápidamente. En cambio, la diversidad fortalece el suelo y reduce la necesidad de insumos externos.
Mantener siempre el suelo cubierto
En Villafañe, Formosa, el productor Raúl Cococcioni trabaja con rotación de cultivos, abonos verdes, leguminosas y coberturas vegetales permanentes.
«La fertilidad del suelo es la base principal», afirma.
Explica que mantener la tierra cubierta protege la humedad, evita la erosión y mejora la productividad.
«Donde el suelo queda desnudo se seca mucho más, se raja la tierra y aparece la polvareda. Nosotros buscamos que siempre tenga cobertura, con leguminosas como porotos, mucuna. Con este sistema nunca perdemos toda la producción; siempre cosechamos algo.»
El bosque también protege el suelo
En el norte santafesino, INCUPO acompaña a organizaciones campesinas, como “Creciendo Juntos” y “Vida en Libertad”, que desarrollan manejo sustentable del bosque nativo y ganadería regenerativa.
«El bosque nativo es el principal protector de nuestros suelos», explica Oscar Cena, técnico de la organización. «Retiene la tierra, disminuye la erosión por agua y viento y mantiene la fertilidad natural.»
Partiendo de las experiencias territoriales, INCUPO impulsa capacitaciones abiertas sobre agroecología, elaboración de compost, reciclaje de residuos orgánicos, producción de bioinsumos y reforestación con especies nativas desde su vivero de Colonia La Lola.
Estas experiencias también se articulan con organizaciones locales, municipios, escuelas y espacios de participación como la Mesa Provincial de la Agricultura Familiar.
Un desafío que también es global
Las experiencias que acompañan las organizaciones campesinas forman parte de una estrategia más amplia para enfrentar la degradación de los suelos y fortalecer sistemas productivos más resilientes.
A nivel regional, INCUPO y Welthaus (Austria) impulsan la Iniciativa Alianza, un espacio de cooperación que promueve prácticas productivas sostenibles y reclama políticas públicas que fortalezcan a la agricultura familiar frente al avance de modelos extractivos.
A su vez, INCUPO forma parte del Movimiento Agroecológico de América Latina y El Caribe, que propone un manejo de suelos basado en la agroecología y la soberanía alimentaria, rechazando el modelo de agronegocios. Su estrategia de conservación integra los saberes ancestrales indígenas y campesinos con el conocimiento científico a través del diálogo y el intercambio de experiencias de agricultor a agricultor.
La preocupación también ocupa un lugar central en la agenda internacional. Según la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación, cerca del 40 % de las tierras del planeta presentan algún grado de degradación, afectando a aproximadamente la mitad de la población mundial.
En este 7 de julio, Día de la Conservación del Suelo, las experiencias de productores y organizaciones muestran que recuperar la fertilidad no solo es posible, sino también indispensable para garantizar alimentos, proteger el ambiente y asegurar el futuro de las comunidades rurales.
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