De la chacra a la mesa: cómo fortalecer la venta de productos agroecológicos
De la chacra a la mesa: cómo fortalecer la venta de productos agroecológicos
Unos 40 productores y emprendedores de cinco provincias participaron en Puerto Tirol, Chaco, del último módulo del Curso de Agroecología “Cosechar con futuro”, organizado por INCUPO. Durante dos jornadas compartieron experiencias de comercialización y aprendieron herramientas para calcular costos, administrar sus emprendimientos y poner en valor el trabajo familiar.
¿Cómo calcular el precio de un queso artesanal? ¿Cuánto vale el trabajo de una familia que produce alimentos saludables? ¿Qué herramientas ayudan a organizar un emprendimiento y llegar a nuevos consumidores?
Estas fueron algunas de las preguntas que guiaron el cuarto y último módulo del Curso de Agroecología “Cosechar con futuro”, realizado los días 29 y 30 de octubre en Puerto Tirol, Chaco.
Con la participación de unos 40 productores y emprendedores de Corrientes, Santa Fe, Santiago del Estero, Formosa y Chaco, la capacitación ofreció herramientas para mejorar la administración y comercialización de los emprendimientos productivos. La propuesta partió de algo fundamental: compartir experiencias concretas, reconocer los desafíos y aprender colectivamente.
Experiencias que abren caminos
La primera jornada estuvo dedicada a una feria de experiencias. Allí, los participantes presentaron sus emprendimientos, contaron cómo organizan sus ventas y compartieron los obstáculos que enfrentan para hacer crecer sus proyectos.
Desde Bella Vista, Corrientes, Jorge Riveros presentó el trabajo de la Cooperativa Agroecológica Las Tres Colonias, integrada por 17 familias. Los miércoles y sábados ofrecen alrededor de 40 productos de la chacra: leche, quesos, huevos, dulces, panificados, frutas y verduras de estación.
Además de participar en ferias, comercializan sus productos en Buenos Aires y mediante ventas puerta a puerta. Recientemente, también comenzaron a trabajar junto al municipio local en la distribución de bolsones de alimentos saludables para la comunidad.
¿Cómo garantizan que sus productos sean agroecológicos? Jorge explicó que cuentan con un Consejo de Garantía Participativa, integrado por el municipio, INCUPO, INTA, INTI y la propia cooperativa. A través de visitas cruzadas a las chacras, evalúan los avances y buscan soluciones a las dificultades que aparecen durante la producción.
Desde Santiago del Estero, Miguel Pérez Deck, estudiante de la EFA Avellaneda e integrante del grupo Jóvenes ATR, compartió la experiencia de Lechería Familiar, en Colonia La Isla. Con unas 10 vacas en producción obtienen alrededor de 30 litros de leche diarios, que venden por litro y también transforman en dulce de leche, quesos y yogur para los consumidores de la zona.
Las mujeres también tuvieron un lugar destacado en el intercambio. Un grupo de artesanas del pueblo Qom, de San Martín, Chaco, presentó sus trabajos con palma, como canastos y posaplatos, además de collares y pulseras artesanales. Sus productos llegan al público mediante las redes sociales y la participación en ferias regionales.
Por su parte, Julia Sánchez, integrante de un grupo de mujeres de El Rabón, norte de Santa Fe, contó cómo llevan adelante un vivero de plantas ornamentales y medicinales, al que suman la elaboración de mermeladas con frutos de la zona y un taller de costura.
Aprender haciendo: agregar valor a la producción
Una de las características del curso es que los conocimientos se ponen en práctica entre un módulo y otro. Así, las nuevas herramientas no quedan solamente en el aula, sino que llegan directamente a las chacras y los emprendimientos.
José Herrera, joven productor de Saladas, Corrientes, contó cómo puso en marcha la elaboración de chacinados, una práctica que aprendió en el módulo anterior.
“Modestia aparte, la primera prueba realizada con mi familia salió muy bien, lo que me motivó a seguir. Ahora ya voy por la cuarta tanda de salames y la clientela va creciendo”, relató con entusiasmo.
También participó Raúl Cococcioni, productor de Villafañe, Formosa, y docente del curso. Compartió cómo organiza su sistema productivo, que combina la cría de vacas para obtener leche y sus derivados con la producción de cerdos y animales menores. A esto suma cultivos de maíz, citrus, pasturas y hortalizas, que comercializa en ferias de la zona y mercados de la capital provincial.
La feria de experiencias incluyó, además, a la Cooperativa Monte Vivo, de La Banda, Santiago del Estero, dedicada a producir alimentos agroecológicos y saludables mediante el aprovechamiento sustentable de frutos del monte nativo.
Manuel Burgos, productor y técnico, presentó su experiencia de producción de verduras y dulces artesanales, que comercializa a través de su almacén agroecológico La Tomatina.
Ponerle precio justo al trabajo familiar
Después de conocer las experiencias, llegó el momento de trabajar sobre uno de los grandes desafíos de los emprendimientos: calcular los costos y establecer precios que permitan sostener la actividad.
“La idea del curso es ir entrelazando los módulos”, explicó Santiago De Gregorio, uno de los capacitadores. “Los dos primeros estuvieron dedicados a la producción agroecológica, el tercero al agregado de valor en origen. Allí se elaboraron chacinados, harinas, jugos y dulces. En este último módulo se trabajó la comercialización de los productos, la importancia de sacar bien los costos de producción, de valorizar el trabajo de la familia para llegar a un precio justo, para el productor y el consumidor”.
Para facilitar esta tarea, los capacitadores compartieron distintas herramientas de administración. Entre ellas, una aplicación sencilla para calcular los costos de producción, que puede descargarse en el celular y utilizarse incluso sin conexión a internet.
También trabajaron con planillas de cálculo que permiten ordenar los ingresos, los gastos y otros datos importantes para tomar decisiones. Recursos prácticos que ayudan a conocer mejor cada emprendimiento y a evitar que el esfuerzo de las familias quede por debajo de su verdadero valor.
Semillas para seguir multiplicando
Las jornadas concluyeron con un emotivo intercambio de semillas nativas y criollas. Juan Cáceres, productor chaqueño y docente del curso, destacó el valor de estas simientes como punto de partida indispensable para la producción agroecológica.
No fue un cierre casual. Las semillas representan la continuidad de los saberes campesinos, la diversidad productiva y la posibilidad de construir sistemas alimentarios más saludables y sostenibles.
Diez años sembrando agroecología
Desde hace una década, INCUPO lleva adelante este Curso de Agroecología, organizado anualmente en cuatro módulos presenciales. A través del intercambio entre productores y técnicos, se abordan distintos aspectos de la producción: el cuidado del suelo, el manejo de cultivos y animales sin agroquímicos, el agregado de valor y la comercialización, con especial atención a la calidad nutricional de los alimentos.
La propuesta busca promover un modelo productivo socialmente justo, ambientalmente sostenible y económicamente viable.
Para ampliar su alcance y multiplicar estas experiencias en la región, INCUPO articula con distintas redes y espacios de trabajo colectivo, como el MAELA (Movimiento Agroecológico de América Latina y el Caribe) y la plataforma ALIANZA, junto a instituciones y productores de Austria.
También trabaja con la REGCHAG (Red Eclesial Gran Chaco y Acuífero Guaraní), integrada por organizaciones religiosas y comunitarias de Paraguay, Argentina, Bolivia y Uruguay. Inspirada en la encíclica Laudato Si’, sobre el cuidado de nuestra Casa Común, esta red promueve el diálogo con las comunidades y la construcción de propuestas para proteger el ambiente y defender los territorios.
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