Convocado por estudiantes de Agronomía, el ingeniero Santiago Sarandón, docente de la Facultad de Agronomía de La Plata, disertó el pasado miércoles en la Facultad de Agronomía de Corrientes sobre “la necesidad de incorporar la Agroecología en la formación de los ingenieros agrónomos”.

En una entrevista previa a su presentación, Sarandón adelantó a INCUPO los temas centrales de su charla:
Santiago Sarandón: El actual modelo agronómico, en el cual nos formamos, hoy está colapsando. La misma sociedad, está advirtiendo que los costos de este modelo son demasiado altos: por el alto uso de pesticidas y sus consecuencias en la salud humana y ambiental, por el deterioro de los suelos, por los altos costos de los insumos para frenar malezas y plagas cada vez más resistentes.

Durante mucho tiempo se pensó que esto era producto de una mala aplicación del modelo. Que el problema era de los agricultores que no respetaban los tiempos de carencia de los pesticidas, ni las distancias de aplicación, que no tenían vestimenta adecuada.
Nosotros pensamos que lo que está mal es el modelo. Porque está basado en una concepción demasiado simplista, que entiende la agronomía como una receta de cocina y no tiene en cuenta la complejidad de los sistemas.
Por eso pensamos que es necesario otro profesional de las ciencias agropecuarias. Y para esto,  las universidades tienen que incorporar otro enfoque, otra manera de mirar y de entender la naturaleza. Y aquí aparece la agroecología, que es mucho más que una serie de técnicas.
Es un  enfoque que permite comprender los problemas para ir a su raíz y no a los síntomas, que permite desarrollar otro modelo de agricultura ecológicamente adecuado y socialmente más justo.

INCUPO: ¿Se puede producir sin agroquímicos? ¿Es redituable la agroecología?

Santiago Sarandón: En las ciencias agronómicas existen ciertos mitos y paradigmas instalados. Son como creencias que compartimos, muchas veces sin ser conscientes. Entre ellos: que “no se puede producir sin pesticidas”, si bien son peligrosos, hay que resignarse porque si no, “habría hambre en el mundo”. Y, “sin pesticidas la agricultura no sería rentable”.
Ninguna de esas tres cosas es cierta, ni  están científicamente comprobadas.
Y aquí viene nuestro rol como docentes. Los profesores en la facultad enseñan que no hay otro modelo posible.
Sin embargo, hay muchísimas experiencias que demuestran lo contrario.

 
En provincia de Buenos Aires, por ejemplo, hay grupos de productores que ante la percepción de que su modelo está cada vez peor, están dispuestos a visitar otro tipo de campos. Cuando ven que son reales, con productores que ganan dinero sin contaminar el ambiente, se les cae el mito. Automáticamente se dan cuenta que se puede.
Lo que le falta es saber cómo hacerlo. Entonces, comienzan a juntarse, y a pedir que alguien los asesore en este enfoque agroecológico.
Y, lamentablemente vemos que no hay muchos.
Desde nuestra facultad, estamos trabajando en la formación de ingenieros agrónomos que puedan responder a esos productores.

La charla fue organizada por el grupo “Tapé Pyahú” (“Nuevos caminos”, en guaraní), de estudiantes de la Facultad de Agronomía y la Red Provincial de Agroecología de Corrientes, integrada por INTA, INTI, INCUPO, EFAs y Secretaría Agricultura Familiar.