El Instituto de Cultura Popular (INCUPO) busca dialogar con el gobierno del Chaco, a fin de que garantice a las comunidades indígenas locales las condiciones necesarias para cumplir con la cuarentena obligatoria por la pandemia del COVID19. Es una población de 40.000 personas que  están por debajo de la línea de pobreza y los principales problemas con los que se enfrentan son el acceso al agua potable y la falta de asistencia sanitaria.

“Al no contar con agua potable en sus hogares y no poder trasladarse para conseguirla como lo hacían cotidianamente, muchas familias indígenas se ven en graves dificultades al ser obligadas a quedarse en sus casas”, relató Susana Sotelo, responsable del Programa de Derecho Indígena de INCUPO.

A esta realidad cotidiana, se suma el acceso a la salud: muchos hospitales y postas sanitarias no atienden los requerimientos de las familias indígenas con problemas históricos, como afecciones en la piel; tuberculosis y problemas gastrointestinales, por estar centrados en la atención de la pandemia. “No desconocemos la situación excepcional en la que nos pone el coronavirus, pero observamos que el gobierno provincial y los municipales deben hacer un mayor esfuerzo para que los pueblos indígenas puedan recibir la atención necesaria a sus problemas de salud crónicos”, explicó la responsable de Derecho Indígena de INCUPO.

El aislamiento social afecta sensiblemente a los pueblos indígenas que realizan diversas actividades para su sustento: los varones y jóvenes se ven imposibilitados de hacer changas o buscar leña para los fogones, situación que se repite en los barrios y el interior; las mujeres no pueden vender sus artesanías y hierbas medicinales, que en muchas ocasiones sirven para el intercambio por mercadería o ropa.

El hacinamiento de las comunidades indígenas en los cordones periféricos del Gran Resistencia es otra realidad que va contra corriente a las recomendaciones sanitarias para la prevención de esta pandemia.

El modelo de Campo Nuevo

“La experiencia de la Comunidad Qom de Campo Nuevo nos permite afirmar que podemos articular interinstitucionalmente en el territorio para garantizar el acceso al agua potable”, explicó Sotelo.

En esta comunidad viven unas 60 familias en un territorio de 704 hectáreas en la zona rural de Pampa del Indio, localidad chaqueña. En 2015, a partir del acompañamiento de INCUPO, se identificó que el acceso al agua potable era el principal problema.

El primer paso fue brindar asesoramiento técnico y de gestión para conseguir el financiamiento de los proyectos Inclusión Socio-Económica en Áreas Rurales (Pisear) y Pequeñas Donaciones de Naciones Unidas para la construcción de 43 aljibes de recolección de agua limpia. Una vez concretados estos fondos, se comenzó con la construcción de estos repositorios en los hogares de las familias, capacitando a jóvenes y adultos de la comunidad. El trabajo de completó con la articulación del municipio de Pampa del Indio y Sameep, quienes aportaron la instalación de canillas públicas y la extensión del acueducto provincial en la comunidad.

“Hoy el 90% de este trabajo está completado y demuestra que la articulación interinstitucional es una herramienta eficaz para dar respuestas. El estado provincial puede tomar esta experiencia como ejemplo de que juntos podemos transformar la realidad de las comunidades indígenas del Chaco y pedimos que redoblen los esfuerzos para que los recursos necesarios lleguen a cada comunidad, tanto en los barrios indígenas del Gran Resistencia como en el interior”, remarcó Sotelo. Y agregó: “Debemos valorar a los pueblos originarios en su carácter de habitantes preexistentes de nuestro país, como lo establece la Constitución Nacional”.

“Como sociedad civil tenemos que empatizar con la vulnerabilidad con que las comunidades indígenas atraviesan esta cuarentena, porque si bien nos afecta a todos, para los indígenas se dificulta cumplir estrictamente con el #QuedateEnCasa y entender que si se mueven dentro de su comunidad es en busca del sustento de vida. Seamos solidarios y no criminalicemos el posible movimiento de indígenas”, finalizó la responsable de Derecho Indígena de INCUPO.

Indígenas infectados

Hasta el momento hay un caso indígena: se trata de una mujer de 43 años, oriunda del Chaco y que desde el 13 de marzo se encuentra en la comunidad de La Loma, en la ciudad de Santa Fe. A partir del diagnóstico positivo el 25 de marzo, se dictó el aislamiento dentro de la comunidad.