Incendio de gran magnitud consumió 35 hectáreas del predio de la organización INCUPO en Reconquista

11 Ago 2020 | AGROECOLOGÍA, BOSQUES Y ECONOMÍA SOCIAL

Un incendio de pastizales a la vera de la Ruta Provincial N° 1 ingresó al campo de INCUPO en Reconquista y consumió 35 hectáreas, una plantación de algarrobos y 26 rollos de pasturas. La organización lanzó un pedido público de ayuda. Para donar pueden ingresarse en www.incupo.org.ar/colabora o vía Whatsapp al +54 9 348 262-0018.

El fuego comenzó en la banquina de Ruta Provincial N° 1 y avanzó sobre el predio de INCUPO, conocido como La Lola. “El incendio tenía una dimensión de 2 kilómetros de largo por 600 metros de ancho”, detalló el Jefe de Bomberos Voluntarios de Reconquista, Cesar Romano, quien informó que se solicitó la intervención del cuerpo por la presencia de fuego en pasturas y 26 rollos de pasturas.

En una descripción de los daños, el técnico de INCUPO, Oscar Cena, detalló que “el fuego se originó en la banquina del sector sur del campo de INCUPO y no hay sospecha de nadie”. “Cuando nos dimos cuenta ya había ingresado al predio y agarró unos rollos de pasto y después se dirigió al centro del predio dejando poco menos de la mitad sin quemarse gracias al trabajo de los bomberos. Nosotros estamos en contra de estas prácticas. No tenemos que lamentar daños en los edificios ni en los viveros, pero sí lamentamos mucho que la experiencia de plantación de algarrobos se quemó toda”, agregó.

“La gente sigue quemando las banquinas. No aprende y hace un mes que venimos así”, se lamentó, César Romano, quien dijo que por día tienen que intervenir en al menos tres incendios y el día del incendio del predio de INCUPO “había otros dos campos con fuego en forma simultánea y aseguró que todos los incendios son provocados intencionalmente, a veces para controlar la maleza, pero este año las condiciones del pasto, la sequía y las temperaturas generan focos feroces que se extienden rápidamente, sin control”, concluyó el Jefe de Bomberos.

Desde INCUPO recordaron que “cuando se prende fuego en un campo hay que ser conscientes de que afecta al sistema completo: suelo, vegetación, fauna, microclimas y economía. En la región del Gran Chaco, la quema de pastizales se realiza generalmente cada año, cuando termina el verano y al finalizar el invierno”.

Después de 50 años de trabajo de la institución por el ambiente saludable y la agroecología, se recuerda que estas prácticas dañan al ambiente con:

Contaminación del aire: las quemas indiscriminadas ponen en riesgo la vida humana y contaminan los asentamientos poblacionales cercanos a los focos con la generación de humo, contaminando el aire por las cenizas y gases generados en la combustión.

Degradación del suelo: las quemas afectan al suelo directamente. Se estima que el fuego eleva la temperatura del terreno y afecta hasta unos 20 centímetros dentro. La pérdida de suelo por erosión es la más grave de todas las consecuencias de incendios forestales porque el elimina la protección vegetal superficial, lo que lo deja expuesto a las lluvias, vientos o ambos combinados. El resultado es un suelo empobrecido que perdió vegetación e insectos como lombrices que ayudan a regenerar el suelo.

Dificultad para circular: el humo de la quema genera problemas de visibilidad en las rutas y caminos aledaños, siendo un factor de incidencia en accidentes de tránsito. 

Peligro o muerte de animales: la quema indiscriminada afecta a los animales silvestres del monte y al ganado que está en el campo donde se realiza esta práctica. Muchas veces quedan atrapados en los incendios forestales, muriendo o sobreviviendo en un ambiente degrado. Los animales más afectados por el fuego puede ser controladores biológicos y polinizadores, como insectos, reptiles, anfibios; nidos de aves o refugios; mamíferos pequeños, reptiles y especies en peligro de extinción como el ciervo de los pantanos, el aguará guazú, el oso hormiguero, el tatú carreta, el tatú mulita, el mono carayá y el pecarí del Chaco.

Árboles quemados o debilitados: los daños pueden ser irreparables en muchos años, el recalentamiento puede provocar la muerte de muchos árboles aparentemente no afectados, por desecación del follaje con posterioridad al incendio, por debilitamiento por retraso del crecimiento o por calcinación de la corteza; donde son proclives a contraer enfermedades por la mayor exposición a los ataques de hongos e insectos. Si los incendios son reiterados, puede que no queden árboles vivos en el lugar, lo que a su vez impide la regeneración del monte, que, en casos extremos, puede llevar a la desertificación. El fuego también afecta a las semillas germinadas y plantines generados naturalmente, dificultando la repoblación natural del monte.

PRENSA INCUPO