A un mes de las fotos de funcionarios recorriendo en helicóptero los campos inundados… ¿Cuál es la situación de las familias afectadas? ¿Cuánto se habla de las causas reales de la inundación?
Las recientes inundaciones afectaron a unas 3000 familias de pequeños productores del norte de Santa Fe, sur de Chaco y centro sur de Corrientes.
Provocaron pérdidas millonarias en cultivos y animales, pero también complicaron seriamente las nuevas siembras por el anegamiento de sus chacras.
Si bien las leyes de emergencia decretadas en cada provincia, prevén otorgamiento de créditos y diferimientos impositivos para productores afectados, organizaciones de pequeños productores advierten que estas medidas son insuficientes y no contemplan su realidad.
En Chaco:
El Instituto de Desarrollo Rural y Agricultura Familiar (IDRAF) informó que “De los 90 consorcios de pequeños productores que existen en la provincia, están afectados unos 40, con un total de 1500 productores perjudicados”.
“Se había prometido ayuda inmediata en alimento para el ganado menor, aportes para arreglo de infraestructura y movilidad, pero hasta el momento no hay nada”, expresó Clara Arguello, integrante de la Federación de Pequeños Productores del Chaco.
Junto a otras quince organizaciones, esta Federación presentó al gobierno un “Programa de reparación y recuperación productiva”. teniendo en cuenta “el sistema diversificado de la agricultura familiar”.
Entre los puntos principales solicitan: entrega de forraje, subsidios para la preparación de suelos y entrega de semillas, plan sanitario para mejorar los planteles de animales afectados, planes de forestación para recuperar suelos afectados.
En Corrientes:
El Ministerio de la Producción informó que “La producción más afectada fue la hortícola, sobre todo cultivos de raíces como mandioca, batata y zapallo”. De acuerdo a datos relevados a través de las recepciones de declaraciones juradas en las diferentes delegaciones se calcula que son cerca de 1000 las familias de pequeños productores afectadas, con pérdidas de más del 50%.
La Federación de organizaciones de la agricultura familiar (FONAF), hizo saber al gobierno a través de un documento su “disconformidad por la implementación de la ayuda” reclamando “mayor  participación en la Comisión Provincial de emergencia para aportar en la definición de ayudas inmediatas y directas a los productores afectados”.
En Santa Fe:
El norte de la provincia fue la más afectada. Según un relevamiento del INTA, Las Toscas, realizado sobre 500 familias de esa zona “Los productores sufrieron pérdidas entre el 60 y 100% de su producción de huertas, zapallos, sandías y batatas. Además, se perdieron gran cantidad de animales por cuestiones sanitarias, y hacia el futuro existen serias dificultades para recuperar los campos por falta de ingresos, de acceso a créditos y apoyo de políticas públicas”.
José Luis Castillo, de la asociación “Obreros del Surco”, explicó a este medio que junto a otras 15 organizaciones presentaron un petitorio ante el Programa Provincial de Desarrollo Rural, reclamando “Incorporación inmediata de los agricultores familiares en los planes de emergencia agropecuaria, aporte de alimento para los animales domésticos y aportes en combustibles para los pescadores artesanales que ven dificultada su actividad por la falta de caminos de acceso al río, destruidos por la inundación”.
¿La culpa es de la lluvia?
Cuando de inundaciones se trata, se habla mucho de los desastres que provoca el agua. Pero poco del cambio climático y de sus verdaderos causantes.
Sobre el tema, obispos de la región, reunidos recientemente en Salta, dieron su opinión.
A través de un comunicado, llamaron la atención sobre las consecuencias del actual “modelo productivo extractivista, que incluye desmonte de grandes extensiones de bosques nativos, afectando seriamente el hábitat.”. “De esta manera, los suelos se vuelven vulnerables a la erosión provocadas por las lluvias, que traen como consecuencia las inundaciones cada vez más frecuentes”.
Por ese motivo, remarcaron: «apoyamos decididamente a las comunidades que reclaman su derecho a participar en las decisiones que afectan a la vida personal, familiar y a los recursos naturales donde se desarrollan su vida y su cultura».
«Al comienzo de este año electoral en nuestra Patria, consideramos que nadie puede ser indiferente ante el grito de los pobres y de la madre tierra, sobre todo los que tienen la capacidad de tomar decisiones al respecto», concluyeron.
Fotos: Fundación Nuevos Surcos